Cuderno de Notas.
Siempre la había admirado. Incluso diría que estaba un poco enamorado de ella. Por eso fué a aquella película. Era una comedia agridulce que se dejaba ver. Hasta que llegó la escena de cama. Empezó a sentirse incómodo, pero esta vez su malestar iba más allá del que sufría, habitualmente, cuando veía estas escenas. No era el sentimiento de ridículo ajeno. Y no era por la actriz, que exhibía un cuerpo envidiable para los cincuenta años largos que debía tener; si es que era el suyo.
Acabó saliendo del cine. Confuso, caminó hasta casa analizando su reacción. Y ya en el portal lo vió claro: ¡Estaba celoso!.

Safo dijo
Vaya... los celos siempre son protagonista de las escenas más insospechadas.
6 Diciembre 2006 | 09:46 PM